NUEVA YORK, 6 oct (Reuters) – La Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA) revisó al alza el martes sus previsiones para el precio del petróleo para este año y el próximo, ante la rápida disminución de las reservas mundiales y la persistente escasez en los mercados de diésel debido a la guerra en curso con Irán.
Ahora se espera que el crudo Brent, referencia mundial, alcance un precio promedio de unos 98 dólares por barril en 2026, lo que supone un aumento del 8% respecto de la previsión anterior de la EIA, según la “Perspectiva Energética a Corto Plazo” de la agencia.
Los precios del petróleo y los combustibles han subido bruscamente debido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha interrumpido los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz, por donde circulaba alrededor del 20% de la oferta mundial de petróleo antes de la guerra.
Irán también ha atacado infraestructuras energéticas regionales en respuesta a los ataques militares estadounidenses.
Se prevé que la caída de las reservas mundiales y la escasez de suministro de diésel mantengan altos los precios del crudo. Se prevé que el Brent alcance un promedio de unos 105 dólares por barril en el cuarto trimestre, 14 dólares más que la estimación anterior de la EIA.
Los precios minoristas del diésel en Estados Unidos, que alcanzaron máximos históricos el mes pasado, se mantendrán sobre los 6 dólares por galón en octubre, antes de descender gradualmente hasta un promedio de aproximadamente 4,50 dólares por galón en 2027.
Sin embargo, se espera que la producción y las exportaciones de petróleo de Oriente Medio se recuperen gradualmente a medida que mejore el tránsito por el estrecho y los productores opten por rutas alternativas y trasvases de buque a buque.
A medida que se recuperen los flujos y se repongan las reservas, se prevé que el Brent alcance un promedio de 84 dólares por barril en 2027, según la EIA, 10 dólares más que su previsión anterior.
Los flujos han mejorado gracias a que Arabia Saudita ha reanudado los envíos a través de su oleoducto Este-Oeste hacia el mar Rojo, que evita el estrecho de Ormuz, mientras que los exportadores de la región se han adaptado a los ataques contra el transporte marítimo y las infraestructuras energéticas recurriendo a los denominados “tránsitos oscuros”, en los que los petroleros desactivan los sistemas de rastreo antes de transferir la carga en el mar.
Las medidas han contribuido a que los flujos de petróleo del Golfo, excluido Irán, se recuperen en septiembre hasta superar el 81% de los niveles previos a la guerra.














Leave a Reply